El espíritu se va moldeando como el barro en las manos de un alfarero

Valora tu proceso de crecimiento espiritual

Estar aquí, en la tierra, no se limita a cumplir los roles más evidentes: ser padre, madre, profesional, líder, maestro… Mas allá de eso tenemos una tarea más profunda que cumplir, solo que a veces no somos conscientes de ella. Todos vinimos al plano terrenal por una razón: cumplir nuestro proceso evolutivo.  Por eso valora tu proceso de crecimiento espiritual. 

Hoy fue un día extraño para mí.  Me senté a escribir como todos los días pero no fluía.  No encontraba cómo comenzar y me paré y me fui a comprar el pan para el desayuno de mi madre, a ella no le puede faltar.

Salí volada porque el cielo, gris, amenazaba con un aguacero.  Me llevé mi sombrilla por si llovía.  Me fui pensando justo en lo que estaba sintiendo.  Un no se qué que me tenía desconcentrada, poco inspirada, un poco estresada y casi de mal genio.  En fin.

Llegué al sitio de destino y miré el pan que había disponible.  Justo hoy no había el que a mi me gusta (aunque el pan es para mi mamá, también compro para mi).  Tampoco había el que mi madre prefiere. “Oh por Dios que me pasa hoy”.  Tomé entonces el que me llamó a atención, hice la fila en la caja y pagué.

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Llegando a casa me di cuenta de que había dejado olvidada mi sombrilla.  Ay no, otra sombrilla que boto.  Y con esa actitud de que ya todo está perdido entré a mi casa y descargué las bolsas.  Paré, respiré y pensé: “No, esa no puede ser la actitud, dejar que se pierda la sombrilla y ya.  Pensé en tantas cosas he dejado perder por desinterés, el dinero por ejemplo”. 

En ese momento decidí recuperar mi sombrilla, no por su valor comercial sino por la actitud de que no me importa si se pierde, por el desinterés que a veces me invade.  Entonces fui a buscarla, con la esperanza de encontrarla y que la lluvia no me alcanzara antes de tenerla en mi poder.

Cuando entré, la niña a la que le pagué adivinó y me dijo: “¿Viene por la sombrilla? Y yo sonriente le dije que si.  Entonces me la entregó.  Todo fue perfecto.  Regresé a mi casa y cuando ya estaba sentada en el computador escribiendo esto, se vino el aguacero.

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Hoy no le di la oportunidad a la pérdida y siento que el solo hecho de haber ido a buscar la sombrilla para recuperarla, es un cambio trascendental en mi vida.  Es como si hubiera decretado que de ahora en adelante no me permitiré darme por vencida antes de luchar por todo lo que es importante para mi.

Esta de hoy, fue una lección maravillosa que valoro infinitamente porque me permitió, en un clic, hacer un cambio trascendental en mi vida, en mi proceso de evolución y me dio la inspiración para escribir este sencillo mensaje que se ajusta a la reflexión que hoy traigo para ti: “Valora tu proceso de crecimiento espiritual”.

 

Confía en este proceso de cambio.  Aprécialo, respétalo, hónralo.  Tú ya no tienes que esperar a que suceda algo. Dentro de ti está ocurriendo algo en este momento.  Acoge gustosamente los cambios que pueden ser tuyos.  Deja que la vida te ayude mientras tomas parte activa en la creación de esos cambios.  Permite que el proceso sea vital, interactivo y mágico.