Ritual sencillo para cerrar el año con intención, sin supersticiones
Los rituales de cierre de año pueden ser espacios de reconexión profunda contigo misma(o), más allá de las supersticiones y de las recetas mágicas. Cuando se crean desde la presencia y la honestidad, se convierten en un puente entre lo que honras del ciclo que termina y lo que deseas cultivar en el que inicia. Aquí te dejo un ritual sencillo para cerrar el año con intención sin supersticiones.
Un primer paso es elegir un espacio y un momento donde puedas estar en calma, sin interrupciones. No hace falta que sea un lugar perfecto ni lleno de objetos especiales; lo esencial es tu disposición interna. Puedes tener una vela, papel, algo para escribir y, si lo sientes, un elemento que represente tu espiritualidad, como un cuarzo, una planta o una foto significativa.
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Empieza con tres respiraciones profundas, reconociendo que llegaste hasta aquí con tu historia, tus dolores y tus logros. Luego, escribe en una hoja todo lo que agradeces de este año: personas, procesos, decisiones, incluso aquellas experiencias difíciles que te mostraron algo importante sobre ti. No se trata de idealizar nada, sino de reconocer el tejido completo de lo vivido.
En otra hoja, escribe aquello que deseas soltar: patrones, miedos, expectativas, dinámicas que ya no te hacen bien. Sé específica(o), pero amable contigo. Puedes incluir frases como “me despido de la necesidad de…” o “elijo soltar el hábito de…”. Al terminar, lee en voz alta lo que escribiste, reconociendo que este acto simbólico es un compromiso contigo, no con una fuerza externa que deba “aprobar” tu proceso.
Si lo sientes, quema esa hoja en un recipiente seguro o destrózala en pequeños trozos, visualizando cómo se transforma esa energía. Mientras lo haces, trae a tu mente la imagen de una puerta que se cierra con gratitud y otra que se abre con curiosidad. Luego, toma la hoja de gratitud, dóblala con cuidado y guárdala en un lugar significativo, como un altar personal o una caja de recuerdos.
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Para cerrar, escribe una intención clara para el próximo ciclo, en presente, como si ya estuviera en movimiento: “me permito…”, “me acompaño en…”, “me abro a…”. Termina el ritual agradeciendo tu capacidad de estar presente para ti, honrando tu camino único y diverso.
Este es un ritual sencillo para cerrar el año con intención sin supersticiones.








