Inteligencia emocional: tu brújula en momentos de transición

El cuarto día de enero es un momento oportuno para observar con responsabilidad cómo estás reaccionando frente a lo que sientes que se aproxima. Si durante estos primeros días del año sientes que las emociones están más intensas, que hay confusión junto con esperanza, que conviven la claridad con la duda, es completamente normal. Acabamos de atravesar un portal energético poderoso (el 1.1.1), y ahora comienza el trabajo real. Inteligencia emocional: tu brújula en momentos de transición.

La inteligencia emocional no ni evitar ni huir de las emociones fuertes o complicadas. Es la capacidad de sentirlas con plenitud, reconocerlas sin negarlas, y aun así tomar decisiones alineadas con tu valor personal. En estos momentos de cambio que 2026 trae consigo, esta habilidad se convierte en tu mayor aliada.

Durante la Luna Llena en Cáncer, que acaba de ocurrir, se activaron procesos emocionales profundos en muchas personas. Y debes tener presente que las emociones no son ni buenas ni malas simplemente son. Si sientes miedo, por ejemplo, puede significar que una parte valiosa de ti requiere protección. Si sientes confusión, puede ser porque estás en un umbral entre lo viejo y lo nuevo. La inteligencia emocional comienza cuando dejas de luchar contra lo que sientes y, en su lugar, lo enfrentas con curiosidad entender su mensaje y dejarla pasar.

¿Qué debes hacer si una emoción te golpea en estos días de cambio?

Primero, respira. Segundo, nombra lo que sientes con precisión. No es lo mismo «estar mal» que estar «asustado por lo desconocido» o «ansioso por comenzar». La precisión emocional te da poder porque te permite ver qué necesita realmente tu corazón. Una persona asustada necesita seguridad; una ansiosa, canalización productiva de su energía; una confundida, información o reflexión adicional.

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El número 4 rige este día con su energía de solidez y construcción de bases. Nos recuerda que incluso en tiempos turbulentos, puedes crear estabilidad interna si trabajas con inteligencia emocional. No se trata de ignorar las dificultades o pretender que todo está bien cuando no lo está. Se trata de desarrollar una relación honesta contigo mismo: aceptar lo que sientes sin dejar que eso dicte completamente tu próximo paso.

Hay una práctica simple que muchas tradiciones espirituales y psicológicas comparten: la pausa reflexiva. Cuando una emoción intensa aparezca en los próximos días, detente por treinta segundos. Respira profundamente, tres veces. Pregúntate: ¿Qué me está diciendo esta emoción? ¿Qué necesito escuchar? No es necesario resolver nada en ese momento. Solo escucha. Después de escuchar, tu cuerpo y tu intuición sabrán qué hacer.

La inteligencia emocional también reconoce que estás en un sistema

No eres una isla emocional. Si en tu entorno hay caos, preocupación o incertidumbre, es natural que eso resuene en ti. Y es exactamente aquí donde la estabilidad emocional te distingue. No absorbes toda esa energía como si fuera tuya. Desarrollas permeabilidad consciente, es decir que tomas lo que te nutre y reconoces el resto sin hacerlo tuyo.

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Mientras navegas estos primeros días de un año nuevo, recuerda que la emoción más importante que puedes cultivar ahora es la confianza en tu capacidad de sentir, aprender y avanzar, incluso cuando la brújula apunta hacia territorios desconocidos. Esa confianza reconoce el miedo, lo abraza, lo suelta y avanza de todas formas. Eso es inteligencia emocional: tu brújula en momentos de transición.