Arcángel Zadquiel: símbolo de perdón, liberación y transmutación emocional
El sábado llega con una sensación de pausa diferente. Es el día en que revisas la semana que acaba de pasar, haces un balance y, a veces, la evaluación no te deja satisfecha/o. En ese terreno en el que además, sientes cansancio y deseo de alivio, el Arcángel Zadquiel puede se un buen compañero como símbolo de perdón, liberación y transmutación emocional.
¿Quién es el Arcángel Zadquiel?
En muchas corrientes espirituales se describe como el arcángel de la misericordia, el perdón y la liberación de cargas del pasado. Su nombre, procedente del hebreo Tzadkiel, suele traducirse como “justicia de Dios” o “gracia de Dios”.
Desde una mirada simbólica, Zadquiel representa esa fuerza interior que te permite mirar tus errores sin negarlos, pero también sin quedarte atrapada/o en la culpa eterna. Diversos autores esotéricos lo relacionan con la capacidad de transmutar emociones densas en comprensión y aprendizaje.
Históricamente, Zadquiel no aparece de forma explícita en la Biblia canónica como “arcángel” con nombre propio, sino que su figura se desarrolla sobre todo en la literatura rabínica, textos místicos judíos y tradiciones esotéricas posteriores.
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En la Cábala se le asocia con la «sefirá Jesed» (misericordia, compasión) y con el planeta Júpiter, símbolos de expansión, benevolencia y confianza en la vida. Más tarde, movimientos esotéricos occidentales y corrientes de la Nueva Era amplificaron su papel como guardián del perdón y vincularon su energía a la llamada “llama violeta” de transmutación, muy difundida en escuelas metafísicas contemporáneas.
Religiones y creencias que lo reconocen (y las que no)
En el judaísmo, Zadquiel aparece como ángel de la piedad, vinculado a la compasión divina. En el cristianismo, la Iglesia católica solo reconoce como arcángeles a Miguel, Gabriel y Rafael; nombres como Zadquiel pertenecen al ámbito de las tradiciones extra bíblicas y no forman parte del culto oficial.
Algunas iglesias orientales y corrientes cristianas ampliadas aceptan listas de siete arcángeles, donde suele incluirse a Zadquiel, aunque no existe un consenso unificado sobre los nombres.
En la espiritualidad contemporánea (angelología moderna), su figura es ampliamente integrada en meditaciones, terapias energéticas y rituales de sanación emocional, con una narrativa más sicológica que teológica.
Diferenciar estos niveles te permite acercarte a Zadquiel desde la conciencia como un símbolo que puedes adoptar o cuestionar según tu propio camino.
Atributos espirituales y simbolismo
Zadquiel suele asociarse con:
- El color violeta: símbolo de transformación, cierre de ciclos, integración del dolor y apertura a una mirada más compasiva sobre tu historia.
- La misericordia y el perdón: se le atribuye la capacidad de ayudarte a soltar resentimientos, tanto hacia otras personas como hacia ti misma, conectando con una comprensión más amplia de tus procesos.
- La transmutación: en la metafísica esotérica, se le vincula a la “llama violeta”, entendida como energía esporitual de alta frecuencia que se utiliza para sanar la culpa, la vergüenza y las memorias dolorosas.
Más allá de creer o no en entidades angélicas, estos símbolos pueden funcionar como herramientas de autoconocimiento para revisar cómo te relacionas con tus errores y con los de los demás.
Cuándo y por qué invocarlo
Desde la espiritualidad contemporánea, se sugiere conectar con Zadquiel cuando:
- Sientes peso de culpas antiguas que siguen condicionando tus decisiones actuales.
- Te cuesta perdonar a alguien, pero también te das cuenta de que sostener el rencor te está agotando.
- Estás cerrando ciclos (relaciones, trabajos, etapas vitales) y necesitas nuevos propósitos.
No se trata de delegar en un ser externo la responsabilidad de sanar, sino de usar la figura de Zadquiel como una fuerza para reconciliarte con lo vivido.
Formas conscientes de invocación
Si eliges trabajar con Zadquiel, puedes hacerlo desde una práctica consciente, sin prometerte milagros ni soluciones instantáneas.
Meditación breve en la que te permites sentir lo que dolió, en lugar de reprimirlo.
- Visualiza una luz violeta envolviendo escenas del pasado, no para borrarlas, sino para mirarlas desde otro ángulo.
- Escribe una carta de perdón (que no tienes por qué enviar) mientras pides claridad y compasión para todas las partes implicadas.
La clave está en que la invocación no te desconecte de la realidad ni de tu responsabilidad, sino que te acompañe a hacer el trabajo emocional que solo tú puedes realizar.
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Práctica meditativa con Zadquiel
Te propongo una práctica meditativa sencilla, pensada para un sábado por la noche, cuando la semana ya mostró todo lo que tenía que mostrar:
- Busca un lugar tranquilo, apaga pantallas y si lo deseas enciende una vela violeta o blanca.
- Siéntate con la espalda recta y lleva tu atención a la respiración, inhalando por la nariz y exhalando lentamente por la boca durante unos minutos.
- Lleva a tu mente una situación de la semana en la que sentiste culpa, enojo o dureza contigo o con otra persona. No la justifiques ni la dramatices, solo mírala.
- Imagina una luz violeta suave que desciende sobre esa escena, no para cancelarla, sino para iluminar detalles que no habías visto: miedos, heridas, contextos.
- Desde ahí, puedes decir internamente: “Zadquiel, si tu energía existe y puede acompañarme, ayúdame a mirar esto con más comprensión y menos castigo. Muéstrame qué necesito aprender y qué puedo o debo soltar”.
- Permanece unos minutos en silencio, observando las emociones que aparecen, sin obligarlas a cambiar. Si quieres, termina la práctica con tres respiraciones profundas y una decisión concreta: una pequeña acción con la que puedas poner en práctica después de esta experiencia.
Oración guiada desde la conciencia
Más que una fórmula mágica, puedes usar esta oración como inspiración para hablar con Zadquiel.
“Arcángel Zadquiel, símbolo de misericordia y de justicia compasiva, te invoco como imagen de la parte de mí que está dispuesta a aprender del dolor sin quedarse atrapada en él. Acompáñame a mirar mis errores, mis culpas y mis resentimientos con honestidad, pero sin castigo. Ayúdame a recordar que perdonar no es olvidar ni justificar, sino recuperar mi energía y mi dignidad. Que la luz violeta de la comprensión transforme en sabiduría lo que hoy todavía pesa en mi corazón, para actuar con más responsabilidad, respeto y amor, hacia mí y hacia los demás.”
Puedes adaptarla a tu lenguaje, tu tradición espiritual o incluso transformarla en un diario de reflexión personal.
Ritual simbólico
Si te gusta trabajar con rituales, puedes probar una práctica simbólica que puede sostener tu trabajo interior:
- Escribe en un papel aquello que te cuesta perdonar (puede ser una situación, una persona o una versión tuya del pasado).
- Coloca el papel junto a una vela violeta o blanca y, mientras la miras, reconoce en voz baja lo que sentiste, sin minimizarlo.
- Luego, rompe el papel en varios pedazos, respirando profundo, como gesto simbólico de soltar la forma en que esa historia te definía, no la memoria ni el aprendizaje.
El foco aquí no está en “borrar” lo vivido, sino en cambiar tu relación con esa situación que viviste. Si el tema es muy profundo, este ritual nunca reemplazará el acompañamiento sicológico o terapéutico, sino que puede complementarlo.
Mirada crítica y reflexiva
Desde una perspectiva histórica y teológica, es importante recordar que Zadquiel pertenece sobre todo al ámbito de la angelología desarrollada en textos místicos y tradiciones esotéricas, más que al núcleo de las grandes confesiones oficiales. Al mismo tiempo, su figura se ha resignificado en la espiritualidad moderna como herramienta simbólica para trabajar el perdón y la transformación emocional.
Como periodista espiritual, resulta clave señalar los riesgos de usar estas imágenes para evadir responsabilidades (“los ángeles lo resolverán por mí”) o para justificar injusticias (“si perdono, todo está bien”). La espiritualidad consciente no niega el conflicto ni la reparación; más bien busca acompañarte a afrontarlos con más lucidez y menos odio.
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Tal vez este sábado no necesites ver luces ni escuchar voces, sino algo más desafiante: permitirte sentir cansancio, tristeza o culpa sin disfrazarlas. Ahí, en ese terreno honesto, la figura de Zadquiel puede ser una metáfora potente de tu capacidad de reconciliarte contigo, sin negar lo que pasó ni lo que duele.
Ten siempre presente que cualquier energía que invoques solo tiene sentido si te ayuda a vivir con más responsabilidad, más ternura y más verdad hacia ti y hacia el mundo. El Arcángel Zadquiel puede se un buen compañero como símbolo de perdón, liberación y transmutación emocional.








