La belleza y la iluminación de la sabiduría

Jofiel (también escrito Jophiel, Yofiel, Zophiel o Zuriel), cuyo nombre hebreo יופיאל significa «La belleza de Dios» o «Belleza divina,» no aparece por nombre en las Sagradas Escrituras. Su existencia como arcángel es fundamentalmente una construcción de la teología cristiana posterior. Sin embargo, esto no disminuye su importancia en sistemas espirituales complejos como la Cábala o la angelología medieval.

En la Cábala judía, Jofiel ocupa un lugar prominente como el arcángel asociado con Jojmá (Sabiduría), la segunda sefirá del Árbol de la Vida. Según el Calendarium Naturale Magicum Perpetuum y otros textos cabalísticos, Jofiel es descrito como un «ángel del séptimo cielo, un guardian cabalístico de la Torá (y la sabiduría), que enseñó 70 idiomas a las almas en el alba de la creación.»

El Zohar, el texto más importante de la mística judía, loconsidera «un gran jefe angélico encargado de 53 legiones que vigila las lecturas de Torá en el día de sabbat.» Esta función específica de vigilar la transmisión de sabiduría sagrada, define centralmente su rol en la tradición judía.

Evolución de su figura a lo largo del tiempo

La figura de Jofiel experimenta una evolución peculiar. En la teología medieval cristiana, especialmente en los sistemas de Enrique Cornelio Agripa, se presenta como maestro de Sem, uno de los hijos de Noé, reflejando su rol como transmisor de sabiduría a la humanidad.

En la angelología moderna, Jofiel sufre una transformación hacia lo más accesible y sicológico. Se presenta no solo como guardián de sabiduría sagrada sino como facilitador de claridad mental, transformadora de pensamientos negativos y guía hacia la iluminación espiritual. Este movimiento desde lo teológico a lo personal-sicológico refleja cómo la espiritualidad contemporánea reinterpreta arquetipos antiguos en términos modernos.

Thomas Rudd, un mago renacentista, lo asocia con Júpiter (planeta de expansión y sabiduría), mientras que Enrique Cornelio Agripa la vinculaba con Saturno (sabiduría y limitación). Paracelso lo asigna a Júpiter. Atanasio Kircher lo nombra específicamente «Angelus pulchritudinis», ángel de la belleza. Esta multiplicidad de asignaciones refleja la complejidad de su naturaleza. Representa múltiples aspectos de la sabiduría.

Creencias y religiones que lo reconocen

Fíjate que Jofiel es reconocido principalmente en sistemas cristianos occidentales posteriores (catolicismo medieval y renacentista) y en la mística judía (Cábala). En el protestantismo, es menos prominente, siendo los cuatro arcángeles tradicionales (Miguel, Gabriel, Rafael, Uriel) más frecuentemente mencionados.

En sistemas de teosofía y Nueva Era, Jofiel experimenta un resurgimiento de popularidad, siendo presentado como arquetipo de iluminación y belleza espiritual.

Las diferencias son menos marcadas que con otros arcángeles porque Jofiel no es figura central en ninguna tradición sino más bien especializada. El énfasis cabalístico en la transmisión de sabiduría se complementa con el énfasis cristiano en la iluminación divina. Ambas tradiciones lo ven como facilitador de conocimiento, aunque el contexto y la naturaleza del conocimiento varía.

Funciones, atributos y simbolismo

Jofiel personifica la iluminación que viene no solo del intelecto sino de la intuición y la comprensión espiritual. Se la invoca para:

  • Iluminación mental y claridad.
  • Transformación de pensamientos negativos.
  • Inspiración creativa y artística.
  • Belleza en el orden físico y espiritual.
  • Despertar de la conciencia.

Sus atributos incluyen un libro (sabiduría y conocimiento), una antorcha o llama (iluminación), una espada (discriminación entre lo verdadero y lo falso), o flores y luz dorada (belleza espiritual). Su color es dorado o amarillo que representa la luz de la inteligencia y la sabiduría.

Invocación y práctica espiritual

Jofiel es invocado en contextos muy específicos relacionados con la transformación mental y la claridad. Las meditaciones visualizan luz dorada que penetra la mente, disolviendo confusión y revelando orden subyacente.

La invocación típica es: «Jofiel, ángel de la sabiduría y la belleza, ilumina mi mente. Ayúdame a ver la verdad en su forma más bella. Transforma mis pensamientos oscuros en luz. Abre mi comprensión a la sabiduría que trasciende el intelecto ordinario. Que mi vida refleje orden, belleza y comprensión profunda.»

Frecuentemente, se sugiere mantener espacios ordenados y limpios mientras se invoca a Jofiel, ya que el orden físico se cree que facilita la claridad mental y la receptividad a su energía.

Invocar a Jofiel debe acompañarse de la disposición a aprender, no de la certeza de que ya se posee la verdad. La iluminación verdadera, según todas las tradiciones sapienciales, es un proceso continuo, no un destino final.

Epílogo

Jofiel es un producto de la teología posterior, no de textos antiguos. Su importancia es totalmente dependiente de la continuidad de tradiciones específicas (Cábala, angelología cristiana medieval).

Académicamente, no hay razones para favorecer su existencia sobre muchos otros arquetipos espirituales. Sin embargo, para quienes trabajan dentro de estos sistemas, Jofiel representa la belleza y la iluminación de la sabiduría, entre otras cualidades espirituales que muchas personas encuentran transformadoras.