El jengibre: una raíz pequeña con gran impacto en tu digestión
El jengibre (Zingiber officinale) es el rizoma de una planta originaria de Asia, usado desde hace siglos como especia y como planta medicinal en diversas culturas. Su sabor picante y aroma fresco se deben a compuestos fenólicos como los gingeroles y shogaoles, además de aceites esenciales (sobre todo 1,8-cineol, zingibereno y otros terpenos). El jengibre: una raíz pequeña con gran impacto en tu digestión, inflamación y energía cotidiana.
Estos compuestos bioactivos no solo aportan sabor, sino que participan en procesos antioxidantes y antiinflamatorios en el organismo, lo que explica parte del interés científico creciente en esta raíz.
Propiedades antiinflamatorias
En los últimos años se han publicado revisiones sistemáticas y meta-análisis que muestran que los suplementos de jengibre pueden reducir marcadores inflamatorios en sangre, como la proteína C reactiva (PCR, un indicador de inflamación sistémica) y la citocina proinflamatoria TNF-alfa. En estas investigaciones, las personas que tomaron jengibre presentaron descensos significativos de estos marcadores frente a quienes recibieron placebo, aunque los estudios aún son pequeños y heterogéneos.
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A nivel de mecanismos, se ha observado que compuestos como 6-gingerol y 6-shogaol inhiben la producción de prostaglandinas, óxido nítrico e interleucinas proinflamatorias, así como la activación del factor de transcripción NF-κB, una especie de “interruptor maestro” de la inflamación. Esto no convierte al jengibre en un antiinflamatorio milagroso, pero sí sugiere un posible papel complementario en el manejo de procesos inflamatorios de bajo grado, siempre dentro de una estrategia de salud más amplia.
Digestión, inflamación y niveles de energía
En el campo digestivo, el jengibre se ha estudiado por su capacidad para favorecer el movimiento del estómago y del intestino, lo que se conoce como motilidad gastrointestinal. Ensayos clínicos en personas con dispepsia funcional (malestar digestivo sin causa orgánica clara) han mostrado que el jengibre puede acelerar el vaciamiento gástrico y aumentar las contracciones antrales, es decir, ayudar a que los alimentos avancen mejor desde el estómago hacia el intestino.
Una revisión reciente sugiere que dosis de hasta 2000 mg diarios podrían apoyar la digestión en cuadros como indigestión, síndrome de intestino irritable y enfermedades inflamatorias intestinales, al promover el tránsito, estimular jugos digestivos y aliviar molestias gastrointestinales. Sin embargo, los resultados no son iguales en todas las personas ni en todas las patologías, de modo que se recomienda un uso atento y, ante síntomas persistentes, acompañamiento profesional.
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Digestión, inflamación y energía están más conectadas de lo que parece. Una digestión lenta o irritada puede favorecer inflamación de bajo grado, lo que a su vez impacta en la sensación de fatiga, niebla mental y cambios de humor. Durante los cambios energéticos del mes —ciclos menstruales, picos de estrés laboral, cambios de rutina o de sueño— el sistema digestivo suele resentirse, y muchas personas notan más hinchazón, acidez o pesadez después de comer. En ese contexto, apoyar la digestión con herramientas suaves como el jengibre, junto con descanso adecuado y manejo del estrés, puede contribuir a una sensación más estable de energía a lo largo del día.
Formas seguras y conscientes de tomar jengibre
Para la vida cotidiana, hay varias formas de incorporar el jengibre de manera práctica:
- Infusión. Puedes usar entre 1 y 2 gramos de raíz fresca rallada (equivalente aproximado a una rodaja gruesa) en agua caliente, dejar reposar unos minutos y tomarla después de las comidas principales para aliviar pesadez o gases.
- En la cocina. Añadir jengibre fresco o en polvo a salteados, cremas de verduras, sopas, currys, jugos o shots matutinos puede aportar sabor y, de paso, un ligero apoyo digestivo.
- Suplementos. En estudios se han usado dosis diarias entre 1000 y 2000 mg de extracto de jengibre para objetivos digestivos o antiinflamatorios, generalmente divididas en varias tomas. Antes de suplementar de forma sostenida, es recomendable consultar si tomas medicación, especialmente anticoagulantes, antihipertensivos o fármacos para la diabetes.
En cuanto a seguridad, se considera que el jengibre es probablemente seguro por vía oral en dosis moderadas, aunque en algunas personas puede causar acidez, diarrea o malestar estomacal, especialmente por encima de 4–5 gramos al día. En embarazo, suele recomendarse no superar 1 gramo diario y siempre bajo supervisión profesional.
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Más que buscar una dosis “perfecta”, puede ser útil escucharse: empezar con pequeñas cantidades, observar cómo responde tu cuerpo —sea cual sea tu peso, tu ciclo vital o tu nivel de actividad— y ajustar desde ahí. Integrado con una alimentación variada, descanso suficiente y manejo del estrés, el jengibre puede convertirse en un aliado cotidiano para sostener tu digestión, modular la inflamación y acompañar, con suavidad, los cambios energéticos que atraviesas cada mes. El jengibre: una raíz pequeña con gran impacto en tu digestión, inflamación y energía cotidiana.








