Bienvenido febrero: mes de la purificación y la renovación interior

Febrero no es un mes cualquiera. Es el mes del fuego limpiador, del renacimiento silencioso, del momento en que la tierra gestante prepara su floración. Es el mes de la purificación y la renovación interior.

Su nombre proviene de februa, una palabra latina antigua que designaba los rituales de purificación y expiación. De limpiar, lavar el alma, de quemar lo que ya no sirve, de abrir espacio para lo nuevo. Los antiguos romanos y los celtas lo entendían. Las tradiciones sagradas de múltiples culturas coincidieron en un dogma común: febrero es el tiempo de soltar lo viejo para que nazca lo sagrado.

La energía sagrada de febrero: desde el Imbolc hasta la Candelaria

La llegada de febrero coincide con dos festividades que la humanidad ha honrado a lo largo de su historia. El sincretismo entre estas tradiciones: lo antiguo pagano y lo cristiano moderno, se encuentran en la misma verdad espiritual.

El Imbolc, una festividad celebrada el 1 y 2 de febrero en la tradición celta, significa literalmente «en el vientre» o «en la barriga». Hace referencia a la gestación de la tierra misma, el momento en que la semilla duerme bajo el hielo pero ya está viva. Es el punto medio entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera. La vida está en ese espacio oscuro, invisible, incubando lo que pronto brotará.

Era la fiesta de Santa Brígida, diosa de la fertilidad, el fuego sagrado y la creatividad divina. Se honraba con velas, porque también era la guardiana del fuego purificador que quema las ataduras y revela la verdad.

Paralela a ésta, la tradición cristiana celebra la Candelaria o Purificación de la Virgen María el 2 de febrero. Cuarenta días después del nacimiento de Jesús, María ascendió al templo para purificarse según la ley sagrada. En ese ritual, el profeta Simeón reconoció a Jesús como «la luz que alumbra a las naciones». Y desde entonces, se celebra la fiesta de la Virgen de La Candelaria. Entonces el fuego de Brígida y la luz crística se encontraron en un solo acto sagrado.

Significado espiritual: purificar

Fuego, luz, purificación, gestación del nuevo ciclo. Es como si todo el universo, en sus múltiples expresiones espirituales, nos mostrara el significado sagrado de febrero.

Febrero ya no es para «empezar de cero» como enero. Es para limpiar el templo. Tu cuerpo, tu energía, tus relaciones son templos sagrados. Y un templo que no se purifica acumula polvo, estancamiento, residuos energéticos.

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Los romanos realizaban las Februalia para honrar ese espacio sagrado dentro de ellos. Eran ceremonias de expiación consciente, donde revisaban lo que habían dejado sin resolver, lo que cargaban desde el pasado, y lo ofrendaban. Porque purificar es también un acto de ofrenda—decirle al Universo: «Suelto esto. Lo ofrezco. Que sea transmutado en luz».

En febrero, estás invitado a hacer lo mismo. Desde la consciencia. Desde la aceptación honesta de que todos acumulamos energía que no nos pertenece, que cargamos historias que no son nuestras, que guardamos resentimientos que pesan.

El número del mes es el 2. Un número sagrado. Representa la dualidad, la relación, el «otro». Significa que febrero es propicio para revisar cómo te relacionas con tu cuerpo, con tu ser, con los demás, con el Universo mismo. Por eso, la purificación de este mes es también relacional. Limpias los espacios donde te has desconectado de otros. Sanas las grietas del corazón. Abres canales de compasión que el tiempo y el dolor habían cerrado.

Trabajar conscientemente con los chakras

La energía de febrero se relaciona con los chakras sacro o Svadhisthana y corazón o Anahata. El primero ubicado debajo del ombligo, es el centro de tu creatividad, sensualidad y capacidad de fluir con la vida. En febrero, este centro energético despierta. Es momento de liberar la culpa y la vergüenza que quizás has guardado alrededor de tu sexualidad, de tu deseo de vivir plenamente. Cuando este chakra está bloqueado, te vuelves rígido, temeroso, incapaz de crear. Cuando está abierto, fluyes con la vida. Creas. Te atreves.

El chakra corazón es el puente, el lugar donde tu identidad personal se convierte en conexión universal. Allí vive tu capacidad de amar sin miedo, de perdonar sin resentimiento, de ver la divinidad en el otro. Febrero, con su energía de purificación, es el mes perfecto para abrir este centro energético de nuevo si lo has cerrado. Para sanar esas cicatrices de decepciones pasadas. Para recordar que tu capacidad de amar es infinita.

Rituales espirituales para febrero

La tradición sagrada tiene formas hermosas de trabajar con la energía de febrero:

  • Ritual de la vela sagrada. Enciende una vela blanca o amarilla (colores de purificación y luz). Mientras arde, visualiza cómo el fuego consume todo aquello que necesitas soltar. Tus miedos. Tus dudas. Los resentimientos. Las historias que no son tuyas. Mientras se consume, di en voz alta: «Suelto lo que me limita. Abro espacio para lo sagrado que crece en mí».
  • Baño de purificación. La tradición romana usaba agua bendita. Tú puedes añadir sal marina a tu baño, o pétalos de flores, o gotas de aceite esencial de lavanda o sándalo. Mientras te sumerges, imagina que el agua lava tu campo energético, tu aura. Que cada célula de tu cuerpo se regenera. Que la luz entra donde antes había sombra.
  • Meditación Chakra Corazón: Siéntate en silencio. Coloca tu mano en el pecho. Respira profundamente, imaginando una luz verde o rosada en el centro de tu pecho. Mientras inhalas, invita al perdón. Mientras exhalas, libera el dolor. Hazlo durante 11 minutos. Observa sin juzgar lo que surja.
  • Ofrenda consciente. Escribe en un papel lo que deseas liberar. Lo que necesitas soltar. Luego quémalo de forma segura, viendo cómo se transforma en ceniza. Esta es una ofrenda al Universo: «Confío. Suelto. Me abro a la gracia».
Los 28 días sagrados y simbólicos

El número 28 suma 10, y el 10 suma 1, el número de la unidad, del nuevo comienzo. Pero también, 28 días es exactamente el ciclo lunar, la menstruación, el ciclo sagrado de la sangre y la fertilidad.

Febrero respeta los ritmos femeninos, lunares, cíclicos. No es lineal. No es «avanzar siempre». Es girar, volver, descender hacia lo profundo, luego ascender renovado. Esos 28 días son una invitación a sincronizarte con los ritmos naturales. A honrar que tu cuerpo, tu energía, tu alma funcionan en ciclos. No en líneas rectas. En espirales sagradas.

Es el mes en que la tierra gesta vida en el vientre del invierno. Es el mes en que tú, en la profundidad de tu ser, estás listo/a para soltar, limpiar, crear espacio sagrado. No será ruidoso. Será silencioso, como debe ser lo sagrado. Pero será profundo. 

Después de febrero, cuando la purificación se asiente en tus chakras, cuando tu aura brille más, cuando hayas entregado lo que no es tuyo, sentirás cómo la primavera, aunque estés lejos en el hemisferio norte, ya ha comenzado a latir dentro de ti.

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Que estos 28 días sagrados sean tuyos. Que cada vela que enciendas sea un acto de devoción y cada gota de agua que te purifique te recuerde tu esencia infinita. Porque eres luz gestándose. Y febrero es el mes de la purificación y la renovación interior.